Entre el 70% y el 90% de los traders minoristas pierde dinero, según el producto y el plazo que se midan. Los avisos obligatorios de los brókeres europeos sitúan la cifra entre el 70% y el 85% en CFD, el estudio de la CNMV sobre clientes españoles la elevó al 82% y los estudios académicos sobre day trading superan el 90% cuando la muestra abarca varios años. No existe un único número, pero sí un rango sólido y verificable, y lo relevante es de dónde sale cada cifra: en este artículo las repaso fuente por fuente, con muestras, plazos y letra pequeña incluida.
De dónde salen las cifras (y por qué no hay un único número)
Llevo más de diez años revisando resultados de trading y la primera lección es siempre la misma: un porcentaje sin contexto no vale nada. Cuando alguien afirma que «el 90% de los traders pierde», conviene hacerle tres preguntas: qué producto mide, durante cuánto tiempo y si el resultado es bruto o neto de comisiones.
Las cifras varían porque miden cosas distintas. No pierde lo mismo quien compra acciones y las mantiene años que quien opera CFD con apalancamiento cada día. Tampoco arroja el mismo resultado una ventana de tres meses —donde siempre hay ganadores por pura varianza— que una muestra de cuatro años completos. Por eso he separado las fuentes en tres bloques: los avisos obligatorios de los brókeres, los estudios de los reguladores y los trabajos académicos. Adelanto la conclusión sin dramatismo: los tres bloques apuntan en la misma dirección.
Los avisos obligatorios de los brókeres: la publicidad que no puede mentir
Desde agosto de 2018, la ESMA —el supervisor europeo de los mercados— obliga a todo bróker que ofrezca CFD a minoristas a publicar una advertencia estandarizada con el porcentaje de cuentas que pierden dinero con ese proveedor. El dato se recalcula cada trimestre sobre los últimos doce meses y, detalle importante, es un resultado neto: incluye comisiones, spreads y costes de financiación.
Si visitas hoy las webs de los principales brókeres europeos, verás avisos que oscilan entre el 70% y el 85% de cuentas perdedoras, con la mayoría concentrada alrededor del 75%. Es, y lo digo con cierta ironía profesional, la única publicidad del sector obligada a decir la verdad: el mismo banner que te anima a abrir cuenta lleva debajo la estadística de cuántos clientes acaban en números rojos.
Mi sugerencia práctica: antes de escuchar lo que un bróker o un gurú prometen, baja al pie de la página del bróker y lee ese porcentaje. Está ahí precisamente porque casi nadie lo leía.
El estudio de la CNMV: el 82% de los clientes españoles de CFD perdió dinero
En 2017, la CNMV publicó un estudio sobre la operativa con CFD de los clientes minoristas en España. Analizó 21 meses de actividad real de decenas de miles de cuentas, con resultados netos de costes. La conclusión: el 82% de los clientes perdió dinero, y las pérdidas agregadas del conjunto superaron los cien millones de euros en el periodo analizado.
Conviene subrayar qué hace valioso este dato frente a cualquier encuesta o testimonio: no pregunta a los traders cuánto creen que ganan —las autoevaluaciones en este sector son generosas—, sino que mide lo que quedó en las cuentas. Es la diferencia entre una báscula y un espejo. Aquel estudio, además, alimentó las restricciones al apalancamiento y a la comercialización de estos productos que siguen vigentes en toda Europa.
Lo que añaden los estudios académicos: el day trading sale aún peor
Los reguladores miden productos concretos; los académicos han medido comportamientos completos durante años. Y cuanto más larga es la ventana de observación, peor es la foto.
El regulador francés (AMF) analizó en 2014 a casi 15.000 clientes activos de CFD y forex entre 2009 y 2013: el 89% perdió dinero, con una pérdida media cercana a los 10.900 euros por cliente en esos cuatro años. En Taiwán, el equipo de Barber, Lee, Liu y Odean estudió la totalidad del day trading en acciones del país durante quince años: menos del 1% de los day traders obtenía beneficios netos de forma consistente año tras año. Y en Brasil, un estudio sobre futuros entre 2013 y 2015 encontró que, de quienes persistieron más de 300 sesiones, el 97% perdió dinero y solo el 1,1% ganó más que el salario mínimo del país.
| Fuente | Mercado y periodo | Muestra | Resultado |
|---|---|---|---|
| Avisos obligatorios (normativa ESMA) | CFD, Europa, actualización trimestral | Clientes minoristas de cada bróker | Entre el 70% y el 85% pierde, neto de costes |
| Estudio CNMV (2017) | CFD, España, 21 meses | Decenas de miles de cuentas reales | El 82% perdió dinero |
| Estudio AMF (2014) | CFD y forex, Francia, 2009-2013 | Casi 15.000 clientes activos | El 89% perdió; pérdida media ≈ 10.900 € |
| Barber, Lee, Liu y Odean | Day trading en acciones, Taiwán, 1992-2006 | Todo el mercado del país | Menos del 1% gana de forma consistente |
| Chague, De-Losso y Giovannetti (2020) | Futuros, Brasil, 2013-2015 | Day traders con más de 300 sesiones | El 97% perdió dinero |
El patrón es consistente: a mayor frecuencia de operativa y mayor plazo de observación, mayor porcentaje de perdedores. Las ventanas cortas siempre encuentran ganadores por azar; por eso repito tanto que tres meses no son datos, son anécdota.
Por qué pierde la mayoría: la aritmética que convierte un empate en derrota
No hace falta recurrir a la psicología: la explicación principal es aritmética. El trading a corto plazo es, antes de costes, un juego aproximadamente de suma cero: lo que uno gana lo pierde otro. Después de costes, es de suma negativa: comisiones, spreads y financiación drenan la cuenta en cada operación, se gane o se pierda.
Un ejemplo con números completos. Imagina un trader que hace 100 operaciones, acierta el 52% y gana o pierde 100 euros por operación:
- 52 aciertos × 100 € = +5.200 €
- 48 fallos × 100 € = −4.800 €
- Ganancia bruta: +400 €
- Costes (6 € de media entre comisión y spread × 100 operaciones): −600 €
- Resultado neto: −200 €
Es mi ejemplo favorito porque este trader hace casi todo bien: acierta más de lo que falla y aun así pierde. La ganancia bruta era positiva; la neta, negativa. Neto, siempre neto: cualquier cifra de trading que no descuente costes es decoración.
Sobre esa base actúan dos aceleradores. El apalancamiento multiplica el tamaño de las oscilaciones hasta que una racha normal de pérdidas —que en cualquier sistema llega— se come el margen y fuerza el cierre de posiciones. Y la sobreoperativa multiplica las veces que pagas el peaje: cuantas más operaciones, más pesa el drenaje de costes sobre el resultado final.
El sesgo del superviviente: por qué tu feed solo enseña ganadores
Si alrededor del 75% pierde, ¿por qué tus redes están llenas de capturas de ganancias? Porque los perdedores no publican. De cada diez personas que prueban el trading, las que pierden se retiran en silencio y la que gana —aunque sea por azar— abre un canal. El algoritmo hace el resto: premia la captura de +3.000 € en un día y entierra los extractos aburridos.
A eso se suman los trucos clásicos que reviso cada semana: cuentas demo presentadas como reales, ventanas de tiempo elegidas a dedo y capturas de una operación ganadora sin el historial que la rodea. Mi prueba del algodón es siempre la misma pregunta: ¿dónde está el track record? No la captura: la curva de capital completa, con sus drawdowns, verificada por alguien que no cobre del propio trader.
La minoría que gana: qué sabemos de ella
Los mismos estudios que documentan las pérdidas confirman que existe una minoría persistentemente rentable: en Taiwán, un grupo reducido de day traders repetía beneficios netos año tras año. Es una minoría pequeña, pero no es cero, y conviene decirlo para no caer en el cinismo inverso de negarlo todo.
Lo que se sabe de ese grupo es poco glamuroso: costes bajos, control de riesgo estricto, especialización en pocas operativas y rentabilidades que parecen aburridas al lado de las promesas de Instagram. Hoy, además, cualquiera puede comprobar resultados reales en público: plataformas como Myfxbook o Darwinex se conectan a la cuenta del trader y publican sus métricas verificadas —rentabilidad, drawdown, antigüedad— sin que este pueda maquillarlas. Que existan miles de cuentas auditadas a la vista y que las rentabilidades sostenidas de las mejores sean moderadas es, en sí mismo, el dato: si abundaran las ganancias de tres dígitos anuales, aparecerían ahí.
Cómo usar estos datos antes de arriesgar un euro
Una aclaración necesaria: estas estadísticas miden productos apalancados y operativa de corto plazo. No describen la inversión diversificada de largo plazo, que es otra conversación con otra aritmética. La conclusión honesta de los datos no es «todo es estafa», sino «la carga de la prueba es de quien afirma ganar». Esta es mi lista de exigencias mínimas antes de creer —o de copiar— los resultados de nadie:
- Verificación por terceros: track record auditado y consultable, no capturas ni testimonios.
- Historial largo: varios años con drawdowns visibles; las rachas de meses no cuentan.
- Resultados netos: comisiones, spreads y costes descontados, con el cálculo a la vista.
- Riesgo primero: el drawdown máximo histórico se explica antes que la rentabilidad.
- Cero promesas: quien te garantice una cifra queda descartado en el minuto uno.
Con ese filtro desaparece la mayor parte del contenido de trading que te llega. Lo que queda es poco, pero es real, y sobre lo real sí se pueden tomar decisiones con la cabeza fría.
Preguntas frecuentes
¿Es verdad que el 90% de los traders pierde dinero?
Como cifra redonda es una exageración razonable. Los datos verificables sitúan las pérdidas entre el 70% y el 85% de las cuentas de CFD en Europa, en el 82% según el estudio español de la CNMV y en el 89% según el francés de la AMF. En day trading puro y con plazos largos, los estudios académicos sí superan el 90%.
¿Qué porcentaje de traders gana de forma consistente?
En day trading, los estudios más amplios encuentran en torno al 1% o menos de operadores con beneficios netos persistentes durante años. En plazos más largos y estilos menos frecuentes no existe un censo fiable, pero toda la evidencia disponible apunta a que la rentabilidad sostenida es la excepción, no la norma.
¿Los porcentajes que publican los brókeres incluyen las comisiones?
Sí. El aviso obligatorio que impone la normativa europea se calcula sobre el resultado neto de las cuentas en los últimos doce meses, comisiones y costes incluidos, y se actualiza cada trimestre. Por eso es una de las referencias más fiables y accesibles que existen.
¿Por qué pierde tanta gente si la bolsa sube a largo plazo?
Porque estas estadísticas no miden la inversión a largo plazo, sino la operativa frecuente con productos apalancados. Ahí el juego es de suma negativa tras costes, y el apalancamiento convierte rachas normales de pérdidas en cierres forzosos de posición. Comprar y mantener activos diversificados durante años es una estadística distinta.
¿Cómo compruebo si los resultados de un trader son reales?
Exige un track record verificado por una plataforma independiente conectada a su cuenta, como Myfxbook o Darwinex, con varios años de historial y drawdowns visibles. Desconfía de capturas de pantalla, de cuentas demo y de cualquier ventana de resultados inferior a un año: la varianza fabrica ganadores a corto plazo.


